Leyendas de Ixtlán del Río
Parte 1
01 - El muchacho en bicicleta
En el cerrito de Santa Catalina, antes que monseñor Justo Barajas pusiera encima la escultura de Cristo Rey, cuentan que a lo lejos se veía venir un muchacho joven con una bicicleta, entre los árboles. Dicen que venía vestido con ropa negra y parecía como si estuviera muerto y saliendo de las tumbas. Antes de llegar al pozo, en donde se jugaba béisbol, se desaparecía y volvía a aparecer pero más arriba. Menciona la leyenda que sólo aparece en Semana Santa.
También se dice que había salido del pozo para ir a pagar una manda a Cristo Rey que en vida no pudo cumplir.
02 - Los duendes de los toriles 
En la zona arqueológica "Los Toriles" (mejor conocida como "Las Ruinas") se rumora que como entre las 8 y 12 de la noche se aparecen 7 enanos; éstos salen de las ruinas, de las tumbas abandonadas debajo de la tierra. Se ponen a jugar alegremente agarrados todos de las manos; también se aparece una señora que los vigila. Si alguien los descubre, desaparecen.
En varias ocasiones las personas se han acercado para investigar de qué se trata y de dónde vienen esos ruidos misteriosos (gritos, aplausos, risas, etc.) pero éstos desaparecen entre las pirámides.
03 - La bola de fuego 
En el cerro que está a un lado de Ixtlán, por donde va el camino a Rosa Blanca, a las 12 de la noche, y sólo en algunas ocasiones, se abre un pozo del que sale lentamente una bola grande de color rojo, parece que es de lumbre y arriba de ella aparece un gnomo, que es quien va dirigiendo la bola, que se va por todo el cerro y de repente se desaparece para después salir por el otro lado y se vuelve a meter al agujero que se abre en la tierra.
Las personas mayores que nos platicaron esta leyenda dicen que el rato que desaparece la bola es porque se va a dar la vuelta al mundo y regresa a su lugar.
04 - El padre decapitado 
En el templo de la plaza de Santo Santiago Apóstol se aparece un padre decapitado. La razón de eso nadie sabe, porque no ha sido contado.
Hace algunos años un Señor llamado Elías y el Doctor Coronado estaban platicando en el coro de la iglesia. Cuando ensayaban una canción, vieron algo que se movía, fueron a ver y encontraron a un sacerdote decapitado. Los dos se asustaron, se cubrieron la cara y empezaron a rezar; cuando abrieron los ojos ya había desaparecido. Dicen que cuando el padre decapitado recorría la iglesia se producía un silencio total. El padre y el Doctor Coronado lo platicaron a la demás gente. Después dieron por bromear usando una gran chamarra tapándose la cabeza y asustaban a la gente que pasaba, a la que iba a la misa o a rezar al templo.
Un día, algunas personas fueron a misa y vieron este fenómeno; en verdad casi se morían del susto. Por eso mucha gente cree en las apariciones de "el padre decapitado" el que todavía se aparece en el templo de Ixtlán de Río.
05 - La rodilla del diablo
Hace muchos años, cuentan las personas mayores de Ixtlán, cuando sólo había algunas casas, dicen que a la orilla del pueblo estaba un arroyo seco y nada más corría agua en tiempos de lluvia. Cuando estaba seco se ponían piedras achatadas en donde los campesinos jugaban baraja los domingos. Un día de ésos salió el diablo y Jesús iba persiguiéndolo y al ver aquello los señores corrieron dejando el dinero y la baraja.
Dicen que el diablo, a su paso por allí, dejó sangre marcada en algunas piedras, donde luego brotó mucha agua, a lo mejor para lavar la sangre. Desde entonces se le llamó por mucho tiempo a ese lugar "La rodilla de el diablo".
06 - El perro negro 
Cuentan que hace pocos años en Ixtlán del Río, en el puente que se encuentra por la colonia la floresta, se aparecía el diablo y asustaba a todo aquél que pasara por las noches.
En una ocasión un señor llamado Ramón iba cruzando el puente y se le apareció, pero no se asustó; vio que era un simple perro
Cuando llegó al puente el perro se puso a su derecha; el caminante se hizo a la izquierda y el perro también. Fue entonces que notó que de los ojos del perro se desprendían chispas. Lleno de miedo corrió y ganó el paso al perro. Al llegar a su casa vio que el mismo perro estaba en la puerta, echado, dormido. Don Ramón entró a su casa por la ventana, pero ya nunca volvió salir de noche.
07 - Todo o nada 
Hace mucho tiempo un señor que había ido a bañarse a "Las Tinajas" se encontró una cueva y vio que algo relampagueaba adentro y se metió. Cuando vio que lo que brillaba era oro, agarró un puño, pero oyó a una voz decir: "todo o nada".
El señor Salió de la cueva a buscar a su familia, para que le ayudaran a llevarse todo el oro; pero él había pensado que había pasado solamente un ratito, pero no: habían pasado muchos años. Su esposa e hijos vivían ya en un rancho. Su esposa estaba viejita y sus hijos barbones. El señor le contó a su hijo más grande y dijo: vamos con el burro; y cuando iban llegando, el hijo mató al padre, porque era envidioso. Cuándo llegó y agarró el oro se quemó las manos… se quería salir y ya no encontró la puerta, se quedó allí encerrado.
Dicen las personas que en la cueva se escuchan sus gritos.
08 - El bote con oro 
Había un señor muy pobre que se dedicaba a sembrar maíz junto con sus hijos, sembraba mucho porque quería ser rico.
Cerca del día de los muertos dijo: "Ya me enfadé esto no es vida" caminaba y pensaba eso. Mientras, a uno de sus hijos, que iba un poco más atrás que él, le llamó la atención que a lo lejos, arriba de una cerca, se alcanzaba a ver un bote que brillaba: estaba repleto de monedas de oro. El niño corrió a decirle a su papá pero de repente sintió miedo, pues recordó que en una ocasión un tío le dijo que cuando aparece dinero, o lo desentierran, las personas que hacen eso al olerlo se mueren por los vapores y olores que desprenden.
Pero aún así al paso de los días decidió contarle a su papá lo sucedido. Cuando fueron otra persona ya había agarrado el bote y le sucedió exactamente lo que él sabía; se quedó tranquilo pensando que su papá sí estaba vivo.
09 - El agujero que aparece y desaparece 
El maestro nos contó que en Ixtlán del Río, en el Cerrito de Cristo Rey, dos niños, Víctor y Antonio, se hacían la pinta porque no les gustaba ir a la escuela. Se distraían escribiendo cosas en los troncos de los árboles.
Un día se quedaron a descansar bajo un árbol y de pronto vieron un agujero con una cadena amarrada de un palo; la cadena se metía por el agujero y parecía de oro o plata. Uno de ellos dijo: ¡Le voy a llevar esa cadena a mi mamá! Y los dos la sacaban y la sacaban, pero cuando ya llevaban un buen trozo se cansaron, la soltaron y rápidamente se regresó por el agujero y la volvieron a sacar, la soltaban y se iba, hasta que Víctor le dijo a Antonio: ¡ya vamonos! Y Antonio le dijo: ¡ya vamonos! Pero no podían irse, como que estaban encantados. Unos señores los encontraron y les gritaron ¡Víctor, Antonio! Y rápidamente se desapareció el agujero y les platicaron a los señores, pero buscaron y no hallaron nada de agujero.
Por eso se dice que ese hoyo solo lo pueden ver los niños y el encanto desaparece con la presencia de los adultos.
10 - El sacerdote sin descanso 
Por la calle Emiliano Zapata han sucedido cosas extrañas. En una higuera gigante que está en la esquina de la calle Colón y Emiliano Zapata, hace mucho tiempo, sucedió que apresaron a un cura de un rancho, que era acusado de intrigoso y otras cosas que había hecho; no le dieron tiempo de defenderse sin escucharlo y sin ningún respeto los revolucionarios lo amenazaron de muerte y decidieron colgarlo ellos mismos.
Dice la gente que muy seguido este sacerdote sale por las noches quejándose con gran dolor y pidiéndoles sea juzgado, haciendo estremecer a todos los que lo escuchan; cuentan que el alma de este sacerdote no puede tener descanso eterno, hasta que alguien haga algo para lograrlo, pero esto no ha sido posible porque la gente no sabe qué hacer y… sobre todo que nadie quiere pasar por ese lugar.
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Cortesia de :
Profra. María de Jesús Ramírez Muñoz





